domingo 8 de noviembre de 2009

JANET GAYNOR, EMOCIÓN SIN PALABRAS

Hubo un tiempo en el que el cine era cine, desprovisto de parapetos, de fuegos artificiales. Presentado con vestido de gala una y otra vez, no aspiraba a deslumbrar desde su fachada sino desde su propio discurso, sincero como ninguno.

Ese cine de entonces, cuando ni siquiera el sonoro había eclosionado en el séptimo arte, se percibe hoy más válido que nunca. Me estremezco inmerso en historias reales de verdad, donde descubro la auténtica esencia de un cine que, extrañamente, un día quedo obsoleto. Curiosamente ese modelo de cine condensa como ninguno la esencia del propio cine, la esencia de los sentimientos, la esencia de la vida. Contemplo el rostro de Janet Gaynor en El Séptimo Cielo de Frank Borzage (1927) y pienso en que no he vuelto a ver algo parecido en mucho tiempo. En cada gesto de la Gaynor percibo la miseria, percibo la grandeza, percibo la vida misma, tan real... Una actriz que a través de El Séptimo Cielo, El Ángel de la calle y Amanecer (3 Óscars en un mismo año) consigue dejarnos el testamento del irrepetible cine de los sentimientos.

Fue considerada la sucesora de Lillian Gish quien incluso, de la mano de grandes pioneros como Griffith, firma nada menos que 75 años de carrera delante de las cámaras, algo inédito e insuperable hasta nuestros días. Pero hoy tampoco nadie recuerda a la Gish.

La irrupción del sonoro tambaleó la industria cinematográfica, condenando al olvido a numerosas estrellas que brillaron hasta ese momento. Afortunadamente no fue el caso de Janet Gaynor. Qué razón llevaba Norma Desmond (Gloria Swanson) en El Crepúsculo De Los Dioses, cuando exclamaba aquello de: "Yo soy grande, es el cine el que se hizo pequeño". Evidentemente no es que el cine saliera perdiendo con un avance tecnológico de tal embergadura, pero creo que la desaparición del cine mudo arrastro consigo una manera de concebir el cine, basada principalmente en las emociones.

Por fortuna, otros grandes maestros que llegaron inmediatamente después fueron capaces de no perder de vista la esencia con la que los mudos nos hicieron reir, llorar, en definitiva emocionarnos, y sin pronunciar una sola palabra.

6 comentarios:

alvarodrv dijo...

Casualmente hace una semana vi El crepúsculo de los Dioses. Es cierto que antes expresaban más, decían más con la mirada, ahora lo importante es el guión, lo que conlleva un avance y un retroceso, porque se pierde parte de la importancia de la expresividad, pero algo habremos ganado :) un saludo!

atikus dijo...

La verdad es que no sé que harían los comedores de palomitas o los sorbedores de grandes refrescos con pajitas en estas pelis mudas...se asombrarían de sus ruidos??..bueno también hay banda sonora que les tapa su própia "banda sonora"...de todas maneras, esto es pura ciencia ficción, dudo que me encuentre un sorbedor de cocacola viendo la peli de F.W. Murnau jeje...una de mis favoritas de siempre


Pues si grandisima actriz, y sin fotoshop ;)

pero el cine evoluciona, claro...algunos como bien dices tomaron buenas cosas del cine mudo..otros no..cada vez cuesta mas...;(



saludos

Vivian dijo...

Esta entrada me emocionó, un precioso y merecido homenaje al cine mudo, a través de la figura de una de sus mejores representantes, Janet Gaynor.
De las películas que mencionas tengo debilidad por “Amanecer”, más que una película, una obra llena de sensibilidad, de sentimiento, sin necesidad de que las palabras sean pronunciadas porque esa sensibilidad y ese sentimiento se perciben fotograma tras fotograma…
Tal vez la solución a la crisis creativa del cine actual sea que los directores miren hacia atrás, para retomar ese camino que en algún momento se abandonó, yo no pierdo la esperanza…

Un abrazo

P.D: Que grandes son las películas grandes, que grande "El Crepúsculo de los Dioses"...

Licantropunk dijo...

El mudo es la esencia del cine: sólo imágenes. Tu párrafo del final: un teatro desprovisto de parlamentos: un vehículo de emociones que estaba creando un lenguaje universal. Y además en blanco y negro: teatro de sombras.
Saludos.

WODEHOUSE dijo...

Deliciosas e inigualables las actrices aquellas del cine mudo, maravillosas que desaparecieron con el sonoro.

Dana Andrews dijo...

¡Qué gran entrada y qué fotografía!. Hace algún tiempo el cine era cine... ¡qué realidad!. Ahora ya no se captan esas expresiones, esas fotografías, ese blanco y negro con su inmensa gama de grises. Maravillosa fue Janet Gaynor.