martes 8 de diciembre de 2009

SOBRE LEE MARVIN

Lee Marvin siempre me ha parecido un actor con un gran poder de fascinación, algunos de sus papeles de alto voltaje resultaron decisivos para que esas películas en las que participó lleguen a ocupar hoy un lugar estelar en la historia del cine. Los Sobornados o El Hombre que Mató a Liberty Valance son dos de mis grandes favoritas, pero también otras de diferente calibre pero mismo resultado como A Quemarropa o Código del Hampa, dos verdaderas joyitas algo más escondidas. Esta última, un fantástico remake dirigido por Don Siegel del clásico film noir de Robert Siodmak Forajidos (The Killers). La estupenda adaptación de Siodmak del relato de Hemingway protagonizada por el gran Burt Lancaster exhibe una técnica magistral en la construcción del film, a base de flash-backs concatenados. El resultado es sobresaliente.

Con sólo revisar la filmografía del malo de Marvin podríamos llenar muchos posts. La propia fascinación proyectada por el actor a través de sus múltiples papeles llevó incluso a crear esa especie de sociedad secreta denominada Sons of Lee Marvin, que al parecer fundaría el cineasta Jim Jarmusch, basándose en el parecido físico de sus integrantes y a la cual pertenecerían, entre otros, Nick Cave y Tom Waits. Se ha escrito bastante respecto a esta sociedad, y lo cierto es que ni siquiera los implicados niegan su existencia.

Existe algún que otro aspecto que pasa más desapercibido tras la figura de Lee Marvin. Hoy quería acercarme a La Leyenda de La Ciudad sin Nombre, la adaptación para el cine, en clave de western, del musical Paint Your Wagon, y en la que obviamente la música cobra un protagonismo especial. La banda sonora para la película, dirigida por Nelson Riddle, colaborador de Frank Sinatra entre otros, llegaría a estar nominada a los Oscars en 1970. En la misma escuchamos a un Lee Marvin con sabor a un imaginario Leonard Cohen. Wand'rin Star me transporta a un lugar perdido en el Oeste. Esa abandonada voz, acompañada por unos lejanos coros y unas notas disueltas en el aire, ejerce sobre mi un efecto ciertamente desconcertante. En su día más de uno quedaría eclipsado por esa melodía y por esa extraña voz, aferradas al número uno en las listas inglesas durante tres semanas. Desde aquel marzo del setenta el grave susurro de Marvin cesó casi para siempre, resucitando por última vez muchos años después en el funeral de Joe Strummer, por deseo expreso del músico.

sábado 5 de diciembre de 2009

CITAS: ALFRED HITCHCOCK

"Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Ésto es el suspense" (Alfred Hitchcock)

martes 1 de diciembre de 2009

THE SOUNDTRACK OF MY LIFE: EL INQUILINO COMUNISTA "EL INQUILINO COMUNISTA" (1993)

En aquellos días de efervescencia juvenil éllos fueron punta de lanza del movimiento indie, tirando del resto, un nutrido pelotón de bandas que día tras día aumentaba en número. La prensa especializada incipiente y un selecto público incondicional hacían el resto.

El tiempo tensó la cuerda y finalmente sólo aguantaron los más fuertes. Entre ellos El Inquilino Comunista, un grupo de Getxo (Bizkaia) que facturó durante aquellos días un disco que a la postre se iba a convertir en un estandarte de la música independiente.

Despertaron el interés de autóctonos y foráneos, y hasta su majestad Thurston Moore terminó pidiendo audiencia para que los inquilinos abrieran el apetito en su gira española.

Nunca claudicaron. Dijeron no a cantar en castellano y también dijeron no a la multinacional que llamó a su puerta, algo al alcance de muy pocos, entonces y ahora. Una auténtica cuestión de principios, como la del Athletic de Bilbao.

Con el paso y el peso del tiempo, aquel disco sigue condensando la esencia del elixir de juventud, que en ocasiones me obstino en destapar. Canciones llenas de emoción y riesgo que muestran lo mejor de un sueño que duró lo suficiente antes de desvanecerse.

sábado 28 de noviembre de 2009

RAFAEL GIL Y "EL CLAVO"

No es la única vez que una producción española recibe la calificación administrativa de Interés Nacional, mostrando un discurso con matices que difieren de la línea moralizante que supuestamente se espera que contenga. Dos días antes de su estreno, el 3 de octubre de 1944, El Clavo de Rafael Gil (Madrid 1913-1986) recibiría este galardón, a pesar de distanciarse de la lectura de la novela homónima de Pedro Antonio de Alarcón.

La película de Gil deja al descubierto la pasión del autor por su profesión. La pasión por el cine, desde un punto de vista técnico y profesional, pero sobre todo desde una vertiente puramente cinéfila como aficionado y gran amante del séptimo arte. No en vano, comenzó su carrera ejerciendo de crítico de cine, donde escribió y confesó en más de una ocasión su admiración por las películas de directores como Murnau, Ford, Hawks, Capra, Borzage o Vidor entre otros. De Rafael Gil llegaron a escribir que de no existir el cine cuando el abrió los ojos a los gustos y a la razón, lo habría inventado; porque el cine, para Rafael Gil, llegó a ser una auténtica necesidad física (Carlos Fernández Cuenca en Revista Internacional de Cine, números 11 y 12)

La acción transcurre entre 1865 y 1870 en una localidad extremeña ficticia. Los dos protagonistas, Javier Zarco (Rafael Durán) y Blanca (Amparo Rivelles) vivirán una historia de amor romántica con referentes cinematográficos americanos de altos vuelos, desde una distancia prudencial, y que inciden también en los romances imposibles. Damas que desaparecen misteriosamente en la nada y reencuentros románticos entre amores imposibles.

El azar, ese caprichoso fenómeno caracterizado por no poseer causa o finalidad aparente, puede llegar a convertirse en el mismísimo motor del destino, ejerciendo de imán hacia el abismo. El cine negro sabe mucho de ésto, y también el melodrama. El Clavo, que bebe de ambos géneros, pero que sobre todo tiene mucho de melodrama romántico, sufre los caprichos del azar, que disfrazado de destino azota una y otra vez a sus protagonistas, impidiendo la consumación formal de su historia amorosa. Mientras por el camino, instituciones como la justicia, la iglesia o el matrimonio salen a la palestra entroncando con los pilares de la diégesis de la pélicula.

Rafael Gil y El Clavo merecen una parada en el camino, una mirada desde la distancia y un análisis cauto que parta desde el propio contexto del autor y su obra, todo así cobrará un sentido y un valor más equilibrado.

domingo 22 de noviembre de 2009

LAS NUEVAS OFICINAS DE SELGAS CANO

El fotógrafo Iwan Baan nos muestra las nuevas oficinas del estudio de arquitectura español Selgas Cano.

viernes 20 de noviembre de 2009

1939: ¿EL AÑO DE ORO DEL CINE?

Durante el presente año, desde el pasado 18 de mayo al 3 de agosto, la Academia de las artes y ciencias cinematográficas ha ido homenajeando, semana tras semana, a las grandes películas de Hollywood producidas en 1939. Bajo el evento denominado Hollywood's greatest year: The best pictures nominees of 1939, el teatro Samuel Goldwyn de Los Angeles ha proyectado diez películas nominadas al Óscar ese glorioso año, presentadas por algún miembro del reparto o del equipo técnico.

Además cinco de estas películas fueron incluídas en la lista de las mejores producciones de todos los tiempos, según el Instituto Americano del Cine (AFI), en 2007: Lo que el viento se llevó, Caballero sin espada, La diligencia, El mago de Oz y Cumbres borrascosas.

Setenta años después, trago saliva, y más que nunca miro hacia atrás...

martes 17 de noviembre de 2009

TÓCALA DE NUEVO JULIAN

Vuelvo a tropezar en la misma piedra. Vuelvo a ser víctima, una vez más, del colapso producido por un artefacto de dudosa procedencia. Sin una garantía que la eleve al olimpo de las grandes composiciones, con Out of the blue tengo la sospecha más que fundada de que pueda tratarse de un producto de rápida ingesta y consumo perecedero. Aún así ha sido capaz de eclipsar, por momentos, mi universo musical a base de continuadas escuchas a volúmenes poco saludables.

Cuando ya casi nadie habla de los Strokes, de Julian Casablancas algunos ya dicen que con esta artillería no logrará alcanzar el objetivo marcado, con lo que deduzco que pasaré a engrosar las cifras de los denominados daños colaterales. Qué se le va a hacer, nadie es perfecto.